¿Cómo gestionar el suspenso de nuestros hijos?

como reaccionar ante el suspenso de los hijos
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“Te ayudo a ayudar a tu hijo” J. Pascual

Thomas Edison tuvo que dejar la escuela porque decían que no servía. Su madre confió en él y le ayudó a estudiar en casa. Y al final fue el inventor de la luz eléctrica. Cuando la inventó un periodista le dijo que se había equivocado muchísimas veces. Pero él contestó: ”No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla.”

En esta época de año los padres y madres seremos conocedores si nuestros hijos/as han suspendido alguna o algunas asignaturas. Depende de cómo gestionemos esta situación, de nuestra estrategia relacional y comunicativa que usemos para gestionar el suspenso de nuestro hijo provocará el efecto deseable o incrementará el indeseable.

Gracias a nuestra amplia experiencia en terapias familiares, psicoterapias infantiles y coaching para padres queremos transmitiros con esta entrada de blog qué debéis de evitar hacer en estas situaciones y daros las claves para saber qué hacer.

Decálogo de actitudes a evitar si tu hijo suspende

  1. Gestionar el tema de los suspensos si estás demasiado enfadado, o irritado. Si lo estás es recomendable que fueras a un sitio donde no estar con tu hijo hasta que estés calmado. O también, sería bueno que dijeras al otro progenitor si esta sereno que lo gestione.
  2. Dramatizar. Por ejemplo: “me vas a matar a disgustos”, “que vergüenza y ahora como voy a mirar a la profesora”, etc.
  3. Etiquetar a la persona: es que eres un pasota, un rebelde, un sin vergüenza, mentiroso… Esto si se usa sin estrategia y continuamente puede destruir la autoestima.
  4. Buscar culpables: como por ejemplo culpar el tipo de examen, el profesor que me tenga manía, la universidad, etc.
  5. Sermonear, recriminar, faltar al respeto, echar en cara, puntualizar. Porque aumenta la ira e impotencia de nuestro hijo/a y le estamos generando más ganas de fastidiarnos y de seguir trasgrediendo la norma.
  6. Castigar: no debemos de transmitir venganza o querer fastidiar al hijo. Un castigo se comunicaría por ejemplo de esta forma: cómo has suspendido no sales con tus amigos. En cambio una consecuencia que es lo que recomendamos suena así: Debes de estudiar X horas diarias a partir de hoy para lograr aprobar (con este mensaje también seguramente no tendrá tiempo de ver a sus amigos. Pero es una comunicación que crea menos resistencia).
  7. Dar Premios –regalos materiales: a corto plazo sirven pero a largo plazo los efectos son negativos. Porque generas una motivación extrínseca y no intrínseca. Así alejas al niño de la posibilidad de entender que el beneficio de estudiar es para él. Debemos de inculcar que la recompensa es que “herede la sed de saber, del conocimiento.”
  8. No preguntarle. Es fundamental que pasemos de hacer sentencias y afirmaciones a ser unos expertos en preguntar. Debemos de investigar qué ha sucedido, cómo se explica lo ocurrido y qué cree que debería de hacer de diferente la próxima vez.
  9. No revisar o ayudarle a realizar un plan –horario trabajo o en sus tareas.
  10. No Motivarle al estudio.

¿Qué tipo de bloqueo tiene mi hijo frente a los estudios?

Todo estudiante puede suspender alguna vez. Cuando suceda es muy recomendable que te pares e identifiques qué tipo de estudiante eres o tienes en casa para saber qué estrategia comunicativa y relacional utilizar para conseguir que obtengan los resultados académicos y/o potenciar su autoestima.

Y es que para ser efectivos no existen recetas universales porque depende de qué tipo de hijo tenemos debemos de usar un tipo de comunicación y relación distinta y depende sobretodo de la resistencia frente a los estudios. El lenguaje y la relación debe de construirse a medida de la persona.

Tipos de Resistencias que nuestros hijos puedan tener frente a los estudios:

  1. Quiere estudiar y se esfuerza pero no ha aprobado. Estos alumnos tienen todos los recursos emocionales e intelectuales para alcanzar los objetivos escolares. Raramente ocurre pero a veces podrían suspender. Como padres cuando suceda no debemos de relajarnos y cuidar mucho lo que decimos, potenciando y cuidando su autoestima. Porque aunque haya tenido durante tiempo resultados positivos y buena autoestima hasta ahora, un fracaso mal gestionado psicológicamente puede dañar gravemente la autoestima. En estos casos, hay que aprovechar a enseñarles a aceptar el fracaso y frustración. También es fundamental valorar el esfuerzo por encima de los resultados. Y a través de preguntas deberíamos de investigar qué le debe haber ocurrido:
    1. No ha sabido organizarse y planificarse
    2. Tiene problemas en casa (relación entre los padres, problemas familiares…)
    3. Problema con algún profesor o compañeros
    4. Problemas de aprendizaje.
  2. Quiere estudiar pero no se esfuerza, y ha suspendido. Sería como el que va de “listillo” y luego no le salen bien las cosas. Estos no suelen tener problemas académicos cuando son pequeños pero cuando las tareas de la escuela requieren de esfuerzos de estudios entonces aparecen por primera los fracasos escolares. En líneas generales recomendamos que los padres se pongan en una posición “down” y realicen un diálogo estratégico donde se valore cómo ha funcionado hasta ahora y qué cree que necesita para conseguir aprobar las notas. Se puede usar comunicación provocadora.
  3. El que no quiere estudiar y no se esfuerza. Aquí hay dos tipos el pasivo o el activo. El pasivo en un hijo que no da problemas aparentemente mientras que el otro claramente se opone directamente con su actitud opositora a cualquier cosa relacionada con los estudios. Aquí los padres también deberíamos de usar el diálogo estratégico, es decir, ponernos al inicio en posición one-down. Hacer sólo preguntas en ilusión de alternativa haciéndole sentir que si sigue por ese camino todo le va a ir a peor. Hemos de construir un diálogo donde le vamos a dar la responsabilidad y libertad de cambiar.
  4. Ni sabe si estudiar ni sabe si esforzarse. Ni se opone, ni se resiste ni tampoco se muestra con voluntad de estudiar y esfuerzo. Persona que va según sople el viento. Suelen ser del grupo de los graciositos de la clase. Para ello, los padres deben de estar muy cercanos a él e irle construyendo un camino que crean que es mejor para él y comunicarse con él y darle apoyo. Son los que ni colaboran ni se oponen por eso hay que construirles diariamente un camino a seguir.

Para concluir, deciros que lo más importante de hacerlo bien no es sólo para que vuestro hijo/a apruebe sino para preservar la confianza y seguridad que sienta con él mismo. Y que debemos dar especial valor al hábito del estudio y esfuerzo y no tanto a los resultados. Es también la ocasión perfecta para trabajar la aceptación del error, del fracaso y de la frustración.

Júlia Pascual. Especialista en Terapia infantil y Terapia familiar. Psicóloga en Barcelona y Directora del Centro de Terapia Breve Estratégica de Barcelona.

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