Consejos estratégicos para ser feliz a través de la Terapia Breve

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“La felicidad no da la felicidad” P. Watzlawick

La felicidad es un término tan popular y deseado como difícil de definir. A lo largo de la historia se han barajado diferentes definiciones sobre ella. Las maneras en las que podemos ser felices son infinitas y variadas. Desde nuestra experiencia como psicólogos en Barcelona amargarse uno la vida depende de uno mismo. Como ya afirmaba Watzlawick, «cuando una tentativa de solución no produce el resultado esperado, todos nosotros (hombres o animales) aplicamos la receta de la infelicidad, que es seguir aplicando y probando esa solución intentada que no funciona en ese momento aunque en el pasado haya funcionado. Haciendo más de lo mismo se aumenta el malestar, el sufrimiento y la infelicidad».

Además, el psicólogo añade que la felicidad no puede ser una búsqueda directa sino que esta solo puede ser sobrevenida. La felicidad como objetivo o meta que muchos buscan, al no encontrarla, produce el efecto contrario estar más cerca de la infelicidad. Y como decía Eduard Punset, recientemente fallecido, la felicidad está escondida en la sala de espera de la felicidad.

En lo que sí estamos todos de acuerdo es que la felicidad cuando la tenemos no nos damos cuenta y cuando somos conscientes de ella se nos escapa. La psicóloga en Barcelona Júlia Pascual pone el ejemplo que con la felicidad pasa algo parecido a cuando estamos buscando un bolígrafo, que sabemos que lo acabamos de utilizar, y lo buscamos desesperadamente hasta que al final te das cuenta que lo tenías en la mano y no te habías dado ni cuenta.

¿Qué te puede estar amargando la vida?

Como decía A. Huxley: “La realidad no es aquello que nos sucede, sino lo que hacemos con aquello que nos sucede.” Ante la vida que tenemos delante, la mente puede llevarnos más hacia el terreno de la felicidad o de la infelicidad. Esto es resultado de nuestro cerebro que funciona creando realidades inventadas, autoengaños, que tienen un efecto real en cómo nos sentimos. Te explicamos las 4 formas más habituales para no conseguir la felicidad:

  1. Quedarse atrapado en el pasado: Aferrarse al pasado con lo que no me ha hecho feliz o lamentarme por cómo fue, te lleva a sentir más tristeza o rabia. Mirar volviendo la vista atrás te impide avanzar porque la vida la tenemos delante. Como dice el aforismo de Kierkegaard: “La vida puede ser comprendida sólo hacia atrás, pero vivida hacia delante.”
  2. Pensar en positivo cuando me siento infeliz: Sorprendentemente, el intento de ilusionarse cuando las cosas no van bien puede producir un efecto paradójico que agrava más las cosas. Si estoy triste y me esfuerzo en pensar en positivo, acabo por sentirme peor y deprimirme todavía más. Lo mismo ocurre con el que teme algo e intenta evitar su miedo pensando de forma optimista, así puede incrementar el miedo.
  3. La profecía que se autocumple: Creer poco en uno mismo y desconfiar en tu capacidad para cambiar lo que te hace infeliz empeorará cuanto más te rindas. Un fracaso se vive con frustración pero renunciar o rendirse hará que aún te sientas peor.
  4. La búsqueda directa de la felicidad poniendo la mirada en lo que no tienes puede alejarte de ella. Aferrarse y compararse en lo que uno no tiene para ser feliz hace que te sientas peor porque te comparas en lo que no tienes. Cuanto más piensas y pones la mirada en lo que no tienes mayor decepción y mayor frustración sentirás.

5 claves para lograr ser más felices

  1. Ten y persigue un objetivo o varios en tu vida: Un estudio de la Universidad de Wisconsin demuestra que el trabajar día a día por un objetivo suprime las emociones negativas, además de activar sentimientos positivos.
  2. Poner la mirada en el Ahora y en lo que no cambiarías de tú vida: Si una persona está continuamente rumiando cosas del pasado o sobre lo que le puede ocurrir en el futuro produce que se le escape el presente. Para poder vivir en el presente se recomienda poner la mirada en aquellas cosas que nos pasan en nuestra vida y queremos mantener porque nos gustan como son. Recuerda, donde pones la mirada pones la vida. Ovidio la describe en su Ars amatoria: “persuádete de que estás enamorado y te convertirás en un amante elocuente… Muchas veces el que empezó fingiendo, acabó amando de verdad”. Puedes convencerte de que estás enamorado de ti y de tu vida, sintiendo que estás mejor.
  3. Relacionarte y comunicarte estratégicamente con los demás: Somos sociales por naturaleza y, nos guste o no, somos lo que somos en referencia a los demás y al mundo que nos rodea. La manera en cómo me comunico determina mis relaciones. Así que cada día mira y sonríe dando los buenos días y verás el efecto que tiene sobre los demás. Esto hará que los que estén a tu alrededor se sientan más importantes y a ti te hará sentir mejor. También puedes elogiar a los demás y decir cosas positivas y percibir la energía positiva que produce en el ambiente.
  4. Proyectarte hacia un futuro mejor: Pregúntate cada mañana: ¿Qué otra cosa diferente me gustaría hacer hoy si ya hubiera resuelto todos mis problemas? ¿Qué haría de diferente si fuera feliz? Una vez imaginas qué cosa harías, coge la más pequeñita y ponla en práctica durante el día de hoy. Por ejemplo, si me sintiera más segura de mí me vestiría de otro color y me peinaría de manera diferente o llamaría a una amiga para hacer un café. Pon en marcha la más pequeñita.
  5. Practicar actividad física: el ejercicio físico te va a ayudar a liberar químicos del cerebro como las endorfinas, serotonina, incluso a bajar los niveles de cortisol, etc, que te proporcionan considerables beneficios psicológicos.

Para concluir te propongo que hagas el siguiente experimento: coge tres cubos de agua, uno con agua fría, otro con agua caliente y el tercero con agua tibia. Mete la mano derecha dentro del agua fría y la izquierda en el agua caliente. Después de unos minutos mete ambas manos en el agua tibia. ¿Qué crees que pasará? Pues que para la mano derecha el agua le parecerá caliente y a la mano izquierda fría. Una mano dice una cosa diferente y en cambio el agua es la misma para ambas manos. ¿Cuál es la diferencia entre ambas? La experiencia que hemos tenido justo antes.
Las experiencias que vivimos condicionan la percepción de nuestra realidad actual. Y paradójicamente lo que observamos es que contradictoriamente son nuestros infortunios los que nos hacen apreciar y valorar las cosas buenas y las que nos hacen sentir más afortunados.

 

Sonia Sendra. Psicóloga en Barcelona especialista en Terapia Breve Estratégica. Especializada y formada por el psicólogo Giorgio Nardone.

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