Problemas de pareja en verano: consejos para solucionarlos

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En estos días de verano, distintos medios de comunicación me han preguntado cómo evitar los problemas de pareja en verano, o bien, qué consejos se pueden dar para prevenirlos. Lo curioso es que me lo han preguntado al final del verano, cuando la pregunta correcta debería ser: mi pareja y yo nos hemos quemado, y no por el sol, sino por la convivencia, y ahora, ¿qué hacemos?. Es común que en estas fechas aumenten el número de personas que acuden a mi consulta para realizar terapia de pareja.

Yo siempre digo que si la relación de pareja es buena al final del verano, la pareja está mejor, pero si es mala al finalizar las vacaciones, será peor.
Muchas parejas se autoengañan durante el año y sus problemas los atribuyen al estrés laboral, a no tener tiempo para realizar sus hobbies, pero luego llega el verano donde en teoría tienen tiempo para estar juntos y los problemas siguen o empeoran. ¿Y cuál es la solución? Esperar a volver a empezar a trabajar, donde la rutina del día a día y el poco tiempo en la convivencia hacen que de nuevo la pareja se sienta en un equilibrio… Un equilibrio que puede ser sano o patológico según lo perciban las partes.

Si has tenido bastantes conflictos con tu cónyuge en estos días, no tiene por qué ser un indicador de crisis matrimonial. El verano suele ser un reto para las parejas porque se dan estos tres factores de riesgo, que pueden propiciar que se tengan problemas de pareja en verano:

3 Factores de riesgo que pueden generar problemas de pareja en verano

  1. Demasiado tiempo juntos: durante el verano es cuando compartimos más tiempo, y además muchas parejas suelen cometer el error de pasar día tras día juntos sin tener tiempo para estar a solas. No disponer de un espacio individual, para poder hacer lo que deseen y elijan no les ayuda a encontrar su equilibrio individual, por lo tanto, luego les resultará más complicado encontrar el equilibrio con la pareja.
  2. Altas expectativas: al desear tanto las vacaciones, planificarlas y pensarlas, contradictoriamente la mayoría de las veces no suele ir tan bien como habíamos pensado. Si las expectativas son altas, corremos el riesgo de decepcionarnos.
  3. Contexto de enamoramientos, desamor e infidelidades: El verano es tiempo de playa, del destape, de la música veraniega que generalmente habla siempre del enamoramiento, de la pasión o del desamor, del desengaño, de las infidelidades, de las traiciones. Además, es un momento en el que muchas parejas suelen volver a salir de noche y pueden volver a sentirse deseables por los demás… Todos estos factores pueden ser un cóctel explosivo para la supervivencia en pareja.

3 Problemas principales que se detectan en la pareja

  1. Errores de comunicación: Dar por hecho cosas que no se han hablado antes (ej. Pensaba que hoy íbamos a ir a cenar, suponía que te iba a gustar), puntualizar al otro, corregirlo, sermonearlo, tirarle en cara cosas, “deja, ya lo hago yo”, echar en cara al otro, no hablarse, no escuchar… Son algunos de los errores típicos que se pueden detectar fruto de la convivencia en pareja.
  2. No tener objetivos compartidos: Cuando uno quiere ,por ejemplo, ir a la montaña y hacer deporte y el otro quiere ir al mar y no hacer nada de deporte, o bien uno siempre quiere quedarse conectado a internet y el otro ir con los amigos. Si la pareja durante el día no se plantea objetivos, planes a compartir y no se comunican bien entre ellos para consensuarlos, es bastante probable que se generen conflictos.
  3. Problemas de sexualidad: Al tener más tiempo, se pueden propiciar más encuentros sexuales , pero si estos no se dan, hace que pueda aumentar la irritabilidad y la tensión entre la pareja. Así como detectarse o hacerse más visible cualquier problema en la área de la sexualidad: poco deseo sexual, eyaculación precoz, dolor en la penetración, etc.

Toda pareja pasará al menos una crisis en su vida. Ante una crisis, lo primero que deberíamos de aprender es evitar asustarnos y sobretodo evitar magnificar las cosas. Crisis en japonés se escribe con dos signos que significan: peligro y oportunidad. Esto nos ayuda a comprender que frente una mala época, por muy difícil que sea , si uno se atreve a afrontarla y gestionarla, se nos presentará una oportunidad para cambiar.

3 Consejos para los que sufren una crisis de pareja

  1. Hacer activamente nada para intentar buscar una solución inmediata. En otras palabras, sería bueno esperar a que pase el temporal, navegar las olas intentando que hayan los menores daños posibles, hasta que el día menos pensado la marea se calme. Esto parece a primera vista una prescripción muy fácil o banal pero es una de las más difíciles de aplicar. Porque cuando decimos evitar hacer activamente nada para solucionar el conflicto, la mayoría de personas no lo pueden hacer, porque tienden siempre a ser impulsivos frente emociones como la tristeza, la rabia, el miedo o el dolor.
  2. La habitación de las discusiones: si las peleas, las recriminaciones, las críticas, los menosprecios son muy frecuentes, sería bueno acordar con la pareja que a partir de ahora, cada día durante mínimo media hora deben de discutir de forma voluntaria en una habitación del hogar, siempre la misma y que sea pequeña y no muy cómoda. Y se les diría que cada vez que fuera de ese tiempo uno de los miembros vuelva a hablar mal al otro, menospreciarlo, recriminarlo, etc, deberán volver a esa habitación para decírselo. Fuera de esa habitación deben de hacer el pacto de liberar la casa de esa guerra.
  3. Dadle una atención o un detalle no material que sabes que le gusta, diariamente a tu pareja: Solemos ver muy rápido lo que el otro no nos hace, no nos da, no nos dice, y en cambio, nos cuesta ser conscientes de lo que también no hacemos, no damos, no decimos al otro. Si quieres recibir debes de empezar a saber dar, debes de atreverte a empezar a construir la realidad que deseas.

Esto son unos consejos generales, por ello, te recomendamos que siempre que puedas y atravieses una crisis de pareja, trabajes o trabajéis conjuntamente con un psicólogo o un psicólogo coach que os entrenará para fortalecer de nuevo la relación y seguir con paso firme el proyecto de vida compartido que deseáis.

Me gustaría concluir este escrito con un último consejo:

Amad a vuestra pareja como si mañana el amor se fuera a apagar, pero queredlo como si tuviera que durar toda la vida.

Júlia Pascual. Psicóloga y Sexóloga en Barcelona.

Psicóloga especialista en Terapia de pareja, familiar y sexología.

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