Cómo combatir el miedo a los Ruidos fuertes y a los Petardos

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Los pacientes con ligirofobia o fonofobia sienten un miedo irracional y desproporcionado ante los ruidos fuertes, la explosión de petardos, cohetes, globos cuando saben que van aparecer sin su control, de forma imprevista. Por ello, cuando se avecina la fiesta de San Juan, las fallas valencianas o cualquier tipo de fiestas donde puedan haber fuegos artificiales, petardos, globos y objetos que puedan  ocasionar un ruido fuerte son situaciones muy angustiosas. Por este motivo, he querido escribir esta entrada de blog. Primero de todo, para hacer visible este trastorno de ansiedad. Por otro lado, para daros consejos de cómo combatirla. Por último, para aconsejar a los padres o familiares para poder ayudar a sus seres queridos a superar la fobia a los ruidos.

 

¿Qué es la ligirofobia?

Es un trastorno de ansiedad que se da cuando una persona percibe de forma aterradora los ruidos fuertes y los intenta evitar a todas las formas. Los síntomas normalmente apuntan a que siente que puede perder el control, enloquecer, es decir, sufrir un ataque de pánico o crisis de ansiedad si los escuchará, y más de forma repentina.

¿Cómo se crea esta fobia?

Desde la Terapia Breve Estratégica hemos analizado que curiosamente la persona se construye su problema a través de los intentos de solución para vencerlo. Y en el caso de la fobia a los petardos las principales soluciones intentadas que no funcionan y que crean está trampa son las siguientes:

 

  • Evitación. La persona evita totalmente ir a los sitios o vivir dónde pueda haber objetos o personas que puedan ocasionar ruidos fuertes. Cada vez que evitan la situación en un inicio se sienten aliviados por no tener que padecer ansiedad anticipatoria por el miedo a lo que sucederá, pero cuando pasa un tiempo se dan cuenta que evitando las situaciones que les dan miedo no sólo no resuelven el problema sino que cada vez tienen más terror a afrontar estas situaciones. Así que cada vez que evitan la situación por miedo, el pánico en vez de reducir aumenta. Por ejemplo: irse de viaje cuando hay fiestas donde hayan petardos o ruidos fuertes, cambiarse de casa, evitar bares, restaurantes, discotecas, discotecas, cambiar de casa, etc.

 

  • Búsqueda de protección: Pueden usar todo tipo de precauciones para intentar no oír los ruidos fuertes. Si lo consiguen les hará el mismo efecto que la evitación que hemos comentado. Pero la mayoría de personas consiguen disminuir la intensidad del ruido pero no en su totalidad, lo que acaba provocando es que la persona que usa las precauciones ésta mucho más pendiente de controlar que la precaución funcione y que o no escuche los ruidos o que no tenga ansiedad. Y más intenta no escucharlos y más los escucha. Más intenta tomar protecciones y más desprotegido se siente. La obsesión Por ejemplo: usar tapones para las orejas, poner insonorización en la casa, irse a dormir antes, tomar ansiolíticos, situarse en lugares de protección, etc.

 

  • Control: la mayoría de los pacientes que he ayudado me cuentan que cuando anticipan que puede haber un ruido fuerte o bien lo están padeciendo intentan de todas formas calmarse, tranquilizarse, relajarse pero que no lo consiguen. Frecuentemente explican que sienten miedo perder el control con mareos, náuseas, irritabilidad, etc. Y más intentan controlar estos síntomas de la ansiedad y paradójicamente más se descontrolan.

 

  • Pedir ayuda: esta estrategia es una de las más usadas en los niños. Cuando sienten el miedo, rápidamente corren a agarrarse a uno de sus padres para pedirles huir de esa situación. Si los padres no hacen un trabajo para que el niño afronte esa situación y la vaya normalizando, con las mejores intenciones de quererlo proteger y ayudar le pueden crear la fobia. Tener que recurrir siempre a alguien para no quedarse bloqueado ante una situación provoca a la persona mucha invalidez para realizar su vida diaria con normalidad.

Es importante saber  que cualquier persona que ante una situación particular trate de disminuir o controlar sus sensaciones corporales, evite y pida protección durante 6 meses desarrollará una fobia.

Si queréis ayudar a una persona a superar su fobia tenéis que tener muy presentes estos 4 puntos. Tenerlos presentes para que en la medida de lo posible dejen de hacerlos. Porque de lo contrario, cada vez que hacen alguna de las 4 acciones empeoran más su patología.

 

¿Cuál es el tratamiento para dar solución al miedo a los ruidos fuertes?

La Terapia Breve Estratégica es una psicoterapia idónea para el tratamiento psicológico este tipo de problemas. En menos de 10 sesiones (o varias menos), conseguimos resolver la problemática y superar la ligirofobia. Logramos que el paciente pueda sentir que él controla los ruidos porque sabe cómo controlar los efectos que le provocan, y deje de sentir que le dominan, le condicionan y le descontrolan su vida y su ser.

La terapia trata de inducir el cambio de forma natural. Llevamos a la persona a que experimente situaciones aparentemente casuales, pero que están completamente planificadas por el psicólogo para que se conviertan en herramientas nuevas de solución. Se trabaja con la idea de que lo primero es lograr construir soluciones y, que una vez encontradas, descubriremos el verdadero problema. Las soluciones nos explican el verdadero problema.

Disponemos de un protocolo de intervención que es el que más usamos en estos casos. El protocolo puede tener modificaciones según las soluciones intentadas disfuncionales que ha intentado cada sujeto poner en práctica para resolver por sí mismo el trastorno. Cuando iniciamos un tratamiento lo primero que hacemos es definir la idiosincrasia de la fobia que padece cada uno de los pacientes que atendemos. Luego, a través de estrategias comunicativas y relacionales y a través de prescripciones (experimentos, ejercicios hacer en casa), llevamos a la persona que deje de poner en práctica las soluciones intentadas, que no sólo no funcionan sino que crean la fobia.

Una de las prescripciones más importantes para solucionar esta fobia es la siguiente:

  • La técnica de la peor fantasía: que consiste en un entrenamiento gradual donde se enseña a amplificar los miedos para que paradójicamente se reduzcan, es como ir a la caza de los miedos, tocarlos y que desaparezcan.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro hijo o familiar que la padece?

Para contestar esta pregunta y conseguir que la respuesta sea lo más útil posible para el lector voy a daros 3 trucos. Tres soluciones para ayudar a combatir el miedo a los petardos, explosiones, etc:

 

  1. Motívale para que conozca los objetos que producen esos ruidos fuertes. Ayudarle a familiarizarse con lo que tiene miedo en vez de evitarlo hará que supere su fobia sin darse cuenta. Así seguimos la estrategia de conducir al sujeto a conocer al enemigo para que pueda llegar a ser su amigo.

 

  1. Llévale a centrar la atención a identificar los tipos de ruidos, cuánto duran en el tiempo, que mida de 1 al 10 el nivel de malestar que le genera y otros indicadores. Esta estrategia es muy útil para conseguir que la persona delante la situación estresante donde presenta ansiedad evite intentar controlar los síntomas ansiosos que se disparan. Porque si lo hiciera podría precipitar un ataque de pánico. Por ello, inventarse cualquier tipo de distracción ayudaremos a la persona.

 

  1. Llévale a que imite de forma más fuerte el ruido que ha oído u oirá. En otras palabras, que grite: Le comentamos que frente a una situación que no pueda evitar las explosiones fuertes o ruidos que le molesten la única forma para que no padezca un ataque de pánico es seguir la indicación inicial. Con esta estrategia conseguimos varios efectos. Uno de ellos es que como debe de estar pendiente de imitar los ruidos obligamos al sujeto a afrontarlo. Y le pedimos que en vez de controlarse y relajarse pierda el control y haga el loco, que es justamente lo que no quería hacer. Así que provocamos el efecto paradójico de que menos miedo a perder el control siente. Además, con ésta solución les llevamos afrontar no sólo la fobia de los ruidos fuertes que provienen del externo, sino también de su propio ruido que genera al gritar. Encima, cuando ellos voluntariamente reproducen más fuerte el ruido liberan toda la tensión acumulada.

 

Júlia Pascual Guiteras. Psicóloga y psicoterapeuta oficial del Centro de Terapia Breve Estratégica del psicólogo Giorgio Nardone. Directora del Centro de Psicología en Barcelona.

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