La migraña desde la Terapia Breve Estratégica

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A la luz de los últimos avances en la comprensión del funcionamiento del dolor, la terapia breve estratégica (TBE) se está postulando como uno de los enfoques más efectivos en el tratamiento de la migraña al adaptarse como un guante a la biología del dolor. En este artículo os plantearemos una nueva forma de intervención para el dolor crónico, una hipótesis que precisa de más tiempo de investigación para ser contrastada científicamente.

Síntomas de la Migraña:

Cefalea es el nombre genérico que reciben los dolores de cabeza. Dentro de la cefalea primaria (la que no es debida a una lesión o problema médico), se distinguen la migraña (también llamada jaqueca) y la cefalea tensional, supuestamente causadas por diferentes mecanismos. Vamos a utilizar el término migraña para referirnos al dolor de cabeza y exponer esta visión basada en la biología del dolor.

Los diferentes síntomas, que pueden ser muy variados son: dolor de cabeza que puede durar desde minutos a días; afectar a una parte de la cabeza o la totalidad; ser un dolor sordo (continuo) o pulsatil; provocar nauseas, mareos, fotofobia o fonofobia; ir precedido de aura (señales anticipan el brote de dolor); o asociado a depresión, estrés o ansiedad.

Cómo ha evolucionado el tratamiento de la migraña

Al margen de los incontables tratamientos pseudocientíficos que existen, en las últimas décadas el tratamiento predominante para la migraña ha sido el propuesto por el modelo médico. Este modelo considera la migraña como una enfermedad que se da cuando alguna estructura o proceso no funciona como debe, de tal forma que pone el énfasis en diagnosticar, clasificar y tratar.

Clasificaciones como la ICHD muestran esta visión; analizan la localización del dolor, intensidad, forma, síntomas asociados, supuestas causas, frecuencia… llegando a un sinfín de tipos de migraña.

Los tratamientos de este modelo van desde el farmacológico hasta el quirúrgico pasando por las inyecciones de botox o la prescripción de evitación de situaciones migrañogenas. Los resultados son muy pobres, llegando a considerar la cronicidad como una característica de la migraña.

Hace relativamente poco apareció un nuevo enfoque para el tratamiento de la migraña, la pedagogía del dolor. Autores como Arturo Goicoechea o Lorimer Moseley han revolucionado el tratamiento de la migraña basándose en la biología del dolor, y dejando de lado las diferentes manifestaciones externas. El gran cambio es que la migraña no se considera una enfermedad sino una equivocación cerebral.

Han demostrado que todo dolor, independientemente de si hay lesión o no, parte de una orden cerebral; los tejidos duelen pero no pueden provocar dolor. El acento se pone en un cerebro bayesiano o probabilístico equivocado; unas estructuras cerebrales que se activan cuando no deberían en un organismo, por lo demás, sano.

El tratamiento consiste en explicar a los pacientes cómo funciona el dolor. Según parece el cerebro va asimilando esas instrucciones y, gracias a la neuroplasticidad, se reestructura poniendo fin al dolor.

Los resultados son mucho mejores, muy por encima del modelo médico tradicional.

Enfoque de la Terapia Breve Estratégica para la migraña

Ahora bien, esto no es el final del camino, gracias al conocimiento aportado por este enfoque en la biología del dolor, se puede ir más allá en la comprensión de la migraña para idear un tratamiento más efectivo.

El enfoque pedagógico del dolor no deja de ser un modelo médico, centrado en el cerebro. La neurociencia está de moda, y el cerebro se ha convertido el centro de casi todo. Pero aún conociendo exactamente todo lo que pasa en el cerebro, cosa que estamos lejos de hacer porque, por ejemplo, las técnicas de neuroimagen distan mucho de mostrar una foto del cerebro en acción (Alva Noe, 2010), dicho cerebro no deja de ser sólo una parte de la ecuación.

“El dolor es una proyección a la consciencia del individuo, único lugar donde cobra sentido” (A. Goicoechea). Siendo así nos estamos dejando muchos procesos por el camino al focalizar en el cerebro, porque la consciencia, aquello que se nos aparece, no puede explicarse sólo en términos de cerebro.

Explicar la consciencia en términos de neurona es lo mismo que explicar la danza en términos de fibra muscular (Alva Noe, 2010).

La consciencia no es una instancia ubicada en el cerebro, es fruto de los procesos que surgen de la interacción entre el organismo (un cerebro unido a un cuerpo) y su entorno.

No somos nuestro cerebro. El cerebro no es la causa del dolor, no se activa en el vacío; aunque importante, el sistema nervioso es garante de la sensación, no causa, es un eslabón más en la cadena de procesos que dan lugar a la conciencia.

Nada hay de visual en las sinapsis de las neuronas del área visual del cerebro; como tampoco lo hay de doloroso en las sinapsis de las estructuras cerebrales implicadas en los procesos de dolor, la conocida brecha explicativa (Jackson, 1982).

Experimentos como los de Mriganka Sur (M. Sur, A. Angelucci, y J. Sharma, 1999) con hurones o el sistema de sustitución sensorial de Paul Bach y Rita (1972), muestran que la clave no está en el cerebro, está en los patrones de interacción entre el entorno y el organismo (cerebro más cuerpo).

 

 

Los pacientes del enfoque pedagógico no mejoran por la neuroplasticidad. Una charla sobre dolor no actúa directamente en las estructuras cerebrales implicadas en los procesos de dolor reestructurando el cerebro. Lo que esa charla puede llegar a cambiar es una PERCEPCIÓN.

Una intervención grupal como la del modelo pedagógico del dolor, con personas que están pasando por el mismo calvario, llevada a cabo por profesionales que te van a comprender (cosa que probablemente no ha hecho ninguno hasta el momento); donde además te explican que no tienes una enfermedad a la que aún no se le ha encontrado cura, sino un cerebro equivocado, tiene muchas probabilidades de cambiar la PERCEPCIÓN que la persona tiene de su trastorno, haciendo que cambie su comportamiento, algo que si acabará modificando las conexiones nerviosas; una parte más del todo, no la causa.

La contribución del cerebro está sobredimensionada. La biología del dolor sirve para entender cómo funciona realmente el dolor y darse cuenta de algo que hasta ahora, nadie ha visto: los mecanismos generales del dolor y el del miedo son exactamente iguales.

Más que a un cerebro, debemos considerar a un organismo (un cerebro unido a un cuerpo en un entorno), y una PERCEPCIÓN: el fruto de los procesos entre el cerebro, el cuerpo y el entorno, sólo ahí puede surgir el dolor.

Todo dolor, haya o no haya tejido dañado, surge, el 100% de las veces, de una PERCEPCIÓN. Igual que en el miedo, una PERCEPCIÓN de amenaza es lo que pondrá en marcha todas las reacciones neurofisiológicas correspondientes.

Esto ayuda a entender el sufrimiento de los pacientes de dolor sin daño físico. Lejos de ser un dolor “de segunda” con frecuencia es más virulento. ¿Por qué?

Si te rompes una pierna y te duele será porque tu organismo ha valorado que en esa zona es conveniente que te duela. Pero será un dolor restringido en intensidad y espacio a la lesión. En cambio, cuando el dolor procede de una percepción equivocada no hay tal delimitación y el dolor puede llegar a ser atroz.

 

Tratamiento de la migraña desde la Terapia Breve Estratégica

“Hacer psicoterapia es crear una realidad inventada que provoca resultados concretos” Clic para tuitear

Pascual nos recuerda que lo que podría mantener y empeorar está patología son todos los intentos que la persona pone en marcha para combatirlos. En la migraña, como en las fobias, las principales soluciones intentadas que no funcionan son la evitación, las precauciones. Por ejemplo, los pacientes viven con gran desasosiego la posible aparición de un nuevo brote migrañoso, lo que genera una mayor ansiedad que con frecuencia acaba en la profecía autocumplida.

La migraña se puede desencadenar por las más insólitas situaciones, productos, alimentos… que los pacientes evitan a toda costa.

La clave está en idear una experiencia que les lleve a sumergirse en aquello que evitan; la vía regia de la Terapia Breve Estratégica para lograr el cambio es la acción. A diferencia de lo hace el modelo de la pedagogía del dolor, considera que es más efectivo empezar cambiando la percepción para luego explicar (Nardone, 2003). Los tratamientos basados en el incremento de la racionalidad, como la educación en los mecanismo del dolor, no son tan efectivos para cambiar percepciones. Se busca un cambio actuado, que sienta, no que entienda.

Para ello se vale de estratagemas que llevarán al paciente a tener una experiencia que cambie su percepción, copiando la estructura del problema pero cambiando el sentido.

Tareas diseñadas para afrontar dichas situaciones sin ser consciente de ello, como: surcar el mar de espaldas al cielo (Nardone, 2008). Deberíamos idear una experiencia que le lleve a afrontar aquello que evita sin ser consciente de ello: desviando su atención con otra tarea paralela, mediante un comportamiento extravagante…

Por ejemplo, una primera maniobra terapéutica que da muy buen resultado es explicarle a través del diálogo estratégico que debemos conocer a fondo su migraña para poder cambiarla: “Es deseable un nuevo brote que nos dará la oportunidad de conocerla…Cuando sienta que le viene la migraña regístreme todo lo que le pido en este diario de abordo”. Con está técnica la psicóloga Júlia Pascual explica que por primera vez le decimos al paciente que en esas semanas sería bueno que tuviera migrañas, de esta forma se bloquea su solución intentada principal que es intentar no pensar que pueden tener dolor. Por otro lado, en el momento que sienten el dolor y lo apuntan les ayuda a llevarlo con ellos mismo sin luchar contra él.

La psicóloga prosigue en indicar otra maniobra que funciona tanto para eliminar las migrañas o para ayudar a que disminuyan es la técnica de prescripción del síntoma. Esta intervención consiste en decirle al paciente que durante una o varias veces al día durante un tiempo determinado vaya a buscar el dolor migrañoso y lo intente aumentar, aumentar para que paradogicamente disminuya.

Aunque lo ideal es planificar la psicoterapia de forma personalizada. Cada paciente tiene unos desencadenantes, un recorrido médico, unas creencias… que habrán de ser tomadas muy en cuenta.

Para concluir, la psicóloga Pascual y un servidor os querríamos recordar una cita de P. Watzlawick dice que: “hacer psicoterapia es crear una realidad inventada que provoca resultados concretos”. Es por ello, que para intervenir más eficazmente partimos de la base que: Todo el sufrimiento que provoca la migraña es debido a una forma de percepción. Primero combatiremos el sufrimiento mejorando su calidad de vida. Luego podremos observar como varias veces eliminándolo también podemos hacer desaparecer la patología.

 

David Sojo Diego, psicólogo.

Puedes encontrar más artículos en descifratudolor.com y en www.davidsojo.com

 

 

 

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